El poder energético del Bien



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El bien es todo aquello que incrementa la energía del Amor, es decir, eleva las vibraciones (véase el capítulo El Bien y el Mal). Este criterio científico es difícil de aplicar directamente en la vida, especialmente cuando nosotros mismos somos partícipes de ciertos acontecimientos. Se necesitan leyes simples y claras sobre cómo comportarse en situaciones difíciles para que la energía del Amor crezca en cada caso específico. Esto es precisamente lo que sirven las tres Leyes principales del Universo (véase el capítulo Las Tres Leyes Principales del Universo), así como numerosas Leyes del Universo que son consecuencia de estas tres leyes principales.

Seguir las Leyes del Universo es bueno, porque llena a la persona y todo lo que interactúa con la energía del Amor.

Consideremos brevemente algunos de los dones energéticos que se obtienen al cumplir las tres Leyes principales del Universo.

  1. La Primera Ley del Universo, la Ley de la Reflexión, resuelve el rompecabezas más complejo en la vida de cada persona: cómo construir relaciones armoniosas con un ser querido, con hijos, con familiares, con amigos y con desconocidos. En el plano sutil: para que tu prójimo te ame, “ámalo como a ti mismo” (el mandamiento de Jesucristo). ¿Cómo debes comportarte en el mundo manifestado? Para que las relaciones aporten la máxima energía de Amor, ¡sé un ESPEJO de la persona con la que te comunicas! Esta ley nos brinda una clave invaluable para construir relaciones armoniosas en las situaciones más confusas.
  2. La Segunda Ley del Universo, la Ley de la Similitud, establece la condición principal para construir relaciones estrechas y armoniosas. Las relaciones estrechas y armoniosas solo pueden darse entre personas cercanas en espíritu (vibraciones). Con una gran diferencia de vibraciones, sólo es posible una comunicación ligera y superficial. En este caso, todos los intentos de construir relaciones estrechas y armoniosas conducen al sufrimiento y están condenados al fracaso. Las relaciones estrechas implican una comunicación cercana, caracterizada principalmente por la presencia de poderosos canales de energía entre las personas. Esta ley se puede llamar la “Brújula de la Felicidad”. La flecha de la “Brújula de la Felicidad” siempre nos indica dónde está nuestra felicidad: relaciones estrechas y armoniosas. Y viceversa, cuanto más nos desviamos del rumbo que indica la “Brújula de la Felicidad”, más problemas nos aguardan.
  3. La Tercera Ley del Universo es la Ley de la Unidad. Es la ley del Nirvana. La clave de la felicidad reside en comprender la unidad de todo lo que existe. Los problemas nunca terminarán en la vida de quien considera a alguien mejor y a alguien peor. Quien se separa de alguien o de algo nunca será verdaderamente feliz. Esta ley abre la “Puerta al Paraíso”.Una persona que siente su unidad con todo lo que sucede, con todos los seres vivos y no vivos, no puede evitar el Paraíso. Ya está allí y la “Puerta al Paraíso” ya se ha cerrado de golpe tras él. Las emociones negativas y drenantes basadas en el rechazo son simplemente imposibles para él. Después de todo, si todo eres tú, entonces tú eres todo! ¡Esto es el Nirvana!

Una persona verdaderamente bondadosa recibirá una recompensa del Universo en forma de salud, felicidad y abundancia (véase La Ley de la Abundancia). En otras palabras, ser amable es energéticamente beneficioso.

Si es tan beneficioso energéticamente ser amable, entonces ¿por qué no todas las personas se han vuelto amables? ¿O de dónde proviene tanto mal en el mundo?
La respuesta a esta pregunta se dará en el próximo capítulo, El embudo de succión del mal.


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